El International Wine Challenge (IWC) llegó a Mendoza: cómo se eligen los mejores vinos de América

El certamen reúne a más de 25 especialistas de ocho países y analiza vinos de América con degustaciones a ciegas y criterios internacionales de evaluación.

El International Wine Challenge (IWC) llegó por primera vez a la Argentina y eligió a Mendoza como sede de su primera edición regional para los vinos de América. La competencia reúne a sommeliers y especialistas de siete países, que participan de jornadas de cata a ciegas para evaluar la calidad, la tipicidad y la identidad de los vinos del continente.

El 2 de noviembre, Guarda 14 participó de una de las degustaciones y dialogó con referentes de la organización y jurados internacionales sobre los criterios de evaluación, el reconocimiento de las medallas y las tendencias que atraviesan al mercado vitivinícola. La internacionalización del certamen también abre nuevas oportunidades para las bodegas argentinas en un escenario de cambios en los hábitos de consumo y mayores desafíos para las exportaciones.

Por qué eligieron a Mendoza para realizar la primera edición del IWC América

Fundado en Londres en 1984, el International Wine Challenge (IWC) es uno de los concursos de vinos más reconocidos del mundo. Su trayectoria está vinculada con un sistema de cata a ciegas y rigurosos procedimientos de evaluación, que buscan garantizar la consistencia de los resultados y el reconocimiento de las etiquetas premiadas.

Este año, la organización decidió ampliar su alcance internacional y llevar la competencia a otros continentes, sin dejar de realizar su tradicional instancia en Londres. Mendoza fue elegida para albergar la primera edición de IWC Américas, que reúne vinos de Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Estados Unidos y Canadá.

Chris Ashton, director general y propietario del International Wine Challenge, explicó que la posibilidad de realizar el certamen en Mendoza comenzó a gestarse durante una visita previa a la provincia. Según contó, Argentina es uno de los países que más participantes aporta a la competencia y existía interés por acercar el concurso a la industria vitivinícola local.

Chris Ashton, director general y propietario del International Wine Challenge, destacó la elección de Mendoza como sede de la primera edición de IWC Américas y el potencial de los vinos argentinos en los mercados internacionales.

Chris Ashton, director general y propietario del International Wine Challenge, destacó la elección de Mendoza como sede de la primera edición de IWC Américas y el potencial de los vinos argentinos en los mercados internacionales.

"Argentina es uno de los países que más participantes aporta a la competencia. Vine el año pasado para hablar sobre la posibilidad de traerla y conocer a la industria del vino y a sus principales referentes. Todos estaban muy entusiasmados con la idea, así que lo hicimos realidad", explicó Ashton.

El directivo también valoró las condiciones de Mendoza para organizar las degustaciones y las actividades complementarias. La cercanía con las bodegas permite que los jurados, además de participar de las catas durante el día, puedan conocer establecimientos y recorrer las distintas zonas vitivinícolas por la tarde.

Por su parte, Matías Prezioso, sommelier argentino y copresidente de IWC Américas por Argentina, explicó que la decisión de internacionalizar el concurso permitió abrir nuevas sedes y ampliar las posibilidades de participación para las bodegas. "International Wine Challenge es un concurso muy prestigioso de Londres, que se hace hace 42 años ininterrumpidamente. A partir de este año tomaron la decisión de internacionalizarlo y dejar de hacerlo solamente en Londres. Se va a seguir haciendo allí, obviamente, porque es el origen y la raíz del concurso, pero decidieron empezar a hacerlo en otros continentes", señaló.

Sobre la elección de la provincia, Prezioso destacó tanto la relevancia de Argentina como productor vitivinícola como la capacidad de Mendoza para recibir a los referentes internacionales. "La decisión pasó más que nada por la relevancia que tiene Argentina como productor y, obviamente, Mendoza, que es el foco donde están muchos de los grandes productores del país y que está muy preparada como provincia para todo lo que es turismo y recepción de gente", sostuvo.

La evaluación está a cargo de más de 25 profesionales de ocho países, con experiencia en distintas áreas de la industria, entre ellos sommeliers, educadores, especialistas en comunicación, importadores y distribuidores.

Cómo se evalúan los vinos en el International Wine Challenge y quiénes definen las medallas

El sistema de evaluación del IWC contempla distintas instancias de análisis y discusión entre los especialistas. Cada jurado realiza primero una degustación individual y luego comparte sus apreciaciones con los integrantes de su mesa, bajo la coordinación de un responsable o panel chair. El objetivo es alcanzar un consenso sobre la calificación que recibirá cada vino.

Matías Prezioso explicó que pudo conocer en detalle esta metodología durante una visita a Londres, donde observó el funcionamiento del concurso y la organización de los paneles. También señaló que acceder a los distintos niveles de responsabilidad como jurado requiere trayectoria y experiencia dentro de la competencia.

Matías Prezioso, sommelier argentino y copresidente de IWC Américas por Argentina, explicó cómo se evalúan los vinos en el certamen y qué oportunidades abre su llegada para la vitivinicultura nacional.

Matías Prezioso, sommelier argentino y copresidente de IWC Américas por Argentina, explicó cómo se evalúan los vinos en el certamen y qué oportunidades abre su llegada para la vitivinicultura nacional.

"Tratan de que cada jurado cate de forma individual, pero al mismo tiempo en panel. Cada jurado cata solo y después intercambia con el resto del panel. Siempre hay un líder, que es el panel chair, que tiene ese liderazgo en cada mesa. Tratan de discutirlo y, sobre todo, de consensuar", detalló.

El resultado de ese intercambio es una planilla consensuada por los integrantes del panel. Aunque pueden existir diferencias de criterio entre los especialistas, la medalla se define a partir de una evaluación compartida.

En este proceso también intervienen los copresidentes, que tienen la responsabilidad de realizar una última revisión de las distinciones. Según explicó Prezioso, su función no consiste en catar junto con los jurados, sino en verificar que la calificación otorgada sea acorde con las características del vino.

"Nosotros no catamos los vinos con los jurados, sino que tratamos de dar el visto bueno, de hacer una última revisión para ver si esos vinos merecen esa medalla o si conviene subirlos un poco de categoría porque el vino merece ese reconocimiento", indicó.

Qué buscan los sommeliers internacionales en los vinos argentinos y de otros países de América

La calidad y la tipicidad son dos de los principales aspectos que los jurados consideran durante las degustaciones. La evaluación no se limita a las características técnicas de cada etiqueta, sino que también contempla su identidad y la relación con la región de origen y las variedades utilizadas en su elaboración.

Gabriela Zimmer, sumiller uruguaya, fundadora y directora ejecutiva de Tinta, una agencia de marketing y comunicación vitivinícola con oficinas en Uruguay y Chile, destacó la importancia de que el concurso tenga una instancia en Sudamérica y permita ampliar la visibilidad de los vinos de la región.

"Es una alegría que el International Wine Challenge esté aquí en Sudamérica y que les dé visibilidad a los vinos de esta región. Estamos felices por tener este concurso aquí y ojalá que los vinos sudamericanos logren buenas medallas", expresó.

Al explicar qué buscan en cada copa, Zimmer señaló que la evaluación combina dos criterios fundamentales: la calidad del producto y su capacidad para representar el lugar del que proviene. "Se busca tipicidad y calidad", afirmó. La especialista explicó que también se analiza si los vinos expresan las características de las regiones y de las variedades con las que fueron elaborados.

Una mirada similar aportó Mina Carlín, sumiller, jueza de concursos internacionales y agente de vinos radicada en México. La especialista destacó que la integración de profesionales con diferentes trayectorias y conocimientos permite enriquecer el análisis de las etiquetas americanas.

"En las mesas tenemos una combinación de panelistas, gente que está muy arraigada con el tema de las denominaciones o zonas de producción de América, y también gente que viene con esta cuestión europea. Tenemos diferentes perspectivas", explicó.

Los especialistas identificaron una mayor búsqueda de vinos blancos, tintos ligeros y etiquetas con menor graduación alcohólica

Los especialistas identificaron una mayor búsqueda de vinos blancos, tintos ligeros y etiquetas con menor graduación alcohólica

Para Carlín, la identidad de origen debe estar acompañada por una elaboración equilibrada y de calidad. En ese sentido, remarcó que un jurado puede reconocer las características de un territorio incluso sin haberlo visitado previamente. "Lo que buscamos, sobre todo, es identidad, pero también calidad. Cuando probás un vino, te das cuenta de que tiene identidad porque tiene calidad, porque hay armonía y porque está balanceado. Independientemente de que nunca hayas estado en ese lugar, lo percibís", sostuvo.

Qué importancia tiene una medalla del IWC para las exportaciones y el posicionamiento de los vinos argentinos

La llegada del International Wine Challenge a Mendoza también tiene un componente comercial. Para las bodegas, obtener una distinción en un concurso de reconocimiento internacional puede aportar visibilidad a sus etiquetas, fortalecer su posicionamiento y sumar herramientas para negociar con compradores y distribuidores.

Hasta ahora, el certamen tenía una influencia especialmente importante en el mercado británico, donde las medallas son reconocidas por comercios especializados, restaurantes y consumidores. Sin embargo, la apertura de nuevas sedes busca ampliar el alcance de la marca y de los vinos distinguidos.

Prezioso consideró que esta expansión puede representar una oportunidad para la vitivinicultura argentina, que desarrolló sus exportaciones durante los últimos años, aunque todavía tiene mercados por conquistar. "Esta internacionalización hace que de alguna manera se expanda la marca y, sobre todo, que se puedan destacar más los vinos argentinos. Argentina ha hecho un gran desarrollo en términos de exportaciones, pero todavía queda mucho camino por recorrer", señaló.

El copresidente de IWC Américas también destacó que las medallas pueden utilizarse como parte de las estrategias comerciales y de comunicación de las empresas. "Tener estos concursos y esta validación internacional de jurados de toda América hace que uno pueda usar esas herramientas a nivel comercial, de comunicación o de marketing para ayudar a la venta", agregó.

En tanto, Chris Ashton explicó que el reconocimiento de las distinciones puede funcionar como una referencia de calidad para consumidores de distintos mercados. Por eso, consideró importante que las bodegas utilicen las medallas no solamente en los vinos que exportan al Reino Unido, sino también en los que comercializan en otros destinos.

"Si ponen una de nuestras medallas, ya sea de plata o de bronce, en su botella de vino, quienes compran vino la van a reconocer como una marca de calidad. Históricamente, cuando un vino argentino ganaba una medalla con nosotros, la ponían en las botellas que enviaban a Londres. Queremos que también la pongan en las que envían a China, Australia y Estados Unidos, porque eso tendrá más impacto", explicó.

Para Ashton, el valor de estas distinciones también está relacionado con la posibilidad de orientar a consumidores que no necesariamente conocen todas las regiones vitivinícolas o variedades disponibles. "La mayoría de los consumidores, sea cual sea el país en el que estén, no sabe mucho de vino. Es un tema complicado. Pero si podemos decir: “Este es un vino de buena calidad, tiene una medalla del IWC”, será un buen indicador de calidad", afirmó.

Además, los vinos distinguidos pueden acceder al IWC Discovery Tasting, una plataforma que permite presentarlos ante compradores de los canales minorista y gastronómico del Reino Unido.

Qué tendencias en vinos identificaron los jurados

Los cambios en las preferencias de los consumidores también forman parte de las conversaciones durante las jornadas de cata. Entre las tendencias que mencionaron los especialistas aparecen una mayor búsqueda de vinos blancos, tintos ligeros, rosados y etiquetas con menor graduación alcohólica.

Zimmer explicó que actualmente existe un interés por productos más frescos, que puedan disfrutarse a diferentes temperaturas y se adapten a distintos climas y ocasiones de consumo.

"En el vino internacional hay una búsqueda por vinos blancos, vinos tintos ligeros y vinos con menor graduación alcohólica, para poder disfrutarlos a diferentes temperaturas y en diferentes climas. Eso es un poco lo que está pasando hoy en el mundo del vino", señaló.

Durante las degustaciones de IWC Américas, la sumiller uruguaya indicó que encontraron algunos ejemplares que responden a estas características. Entre ellos mencionó vinos de alrededor de 9% de alcohol y algunos Malbec con perfiles más frescos y ligeros.

"Aparecieron algunos vinos con graduación alcohólica baja, de 9%, por ejemplo, y también algunos Malbec con esa característica: ligeros, frescos y que se adaptan a estas tendencias que estamos viendo hoy en el mundo del vino", comentó.

Carlín coincidió en que los cambios en los hábitos gastronómicos y los ritmos de vida están influyendo en las elecciones de los consumidores. Según explicó, existe una demanda creciente de vinos que puedan disfrutarse con mayor facilidad y que no necesariamente tengan mucho cuerpo.

"Las tendencias, por ahora, pasan mucho por los vinos con menos alcohol y los vinos mucho más fáciles de beber. La gastronomía también está cambiando: los tiempos son mucho más rápidos y no tenés tanto tiempo para tomar un vino que tenga mucho más cuerpo", indicó.

En ese contexto, mencionó el interés por los blancos frutales y frescos, los rosados y los vinos que se adaptan a diferentes momentos de consumo. "La tendencia son vinos que te comunican rápidamente y que no necesariamente tienen menos calidad", sostuvo.

Chris Ashton explicó por qué el IWC incorporó una categoría para vinos de baja graduación alcohólica

La reducción del consumo de alcohol es uno de los cambios que más atención genera en la industria vitivinícola internacional. En ese escenario, el International Wine Challenge decidió incorporar formalmente una categoría para vinos con menos de 5% de alcohol y también para los que no contienen alcohol.

Ashton explicó que la competencia ya aceptaba este tipo de productos, pero que el año pasado resolvió establecer una categoría específica para reconocerlos. "Siempre hemos aceptado vinos con bajo contenido de alcohol en la competencia, pero el año pasado incorporamos formalmente una nueva categoría para estos vinos: aquellos que tienen menos del 5% de alcohol, además de los vinos sin alcohol", señaló.

Los jurados analizan cada etiqueta y consensúan las calificaciones que determinan la entrega de medallas.

Los jurados analizan cada etiqueta y consensúan las calificaciones que determinan la entrega de medallas.

El director general del IWC consideró que la industria debe adaptarse a las nuevas preferencias, especialmente entre los consumidores más jóvenes, que muestran una menor inclinación a beber alcohol que generaciones anteriores.

"Como la mayoría de las industrias, tenemos que adaptarnos a los tiempos. Muchos jóvenes ya no beben alcohol. Mis hijos no beben mucho, no como yo a su edad. Así que eso también supone un desafío: cómo hacemos, como industria, para que la gente se interese por el vino", reflexionó.

Para Ashton, una de las respuestas está en ampliar la diversidad de productos y ofrecer alternativas que permitan mantener el vínculo con el vino, incluso cuando los consumidores buscan reducir la ingesta de alcohol.

"Si pueden comprar vino con bajo contenido de alcohol, perfecto. Con el tiempo pasarán al vino normal. Creo que, en parte, no quieren beber alcohol todos los días. Aunque tomen vino con bajo contenido de alcohol o sin alcohol, sigue siendo vino", afirmó.

Los costos del transporte y los mercados regionales, otros desafíos para la industria del vino

Además de los cambios en los hábitos de consumo, Ashton advirtió sobre las dificultades que enfrenta el comercio internacional del vino por el incremento de los costos logísticos. Para el directivo, el encarecimiento del transporte representa un desafío para las bodegas que comercializan sus productos en distintos países.

"El vino es un producto global. La mayoría de las bodegas puede vender sus vinos en veinte países distintos sin problema, pero llevarlos hasta allí ahora es cada vez más caro. El transporte es muy caro y ese es un desafío para todos", sostuvo.

El responsable del IWC consideró que el contexto internacional puede favorecer una mayor atención sobre los mercados regionales y el consumo de productos locales. En ese sentido, destacó el potencial comercial de América del Sur y América del Norte para las bodegas del continente.

"Dentro de América del Sur hay un gran mercado y en América del Norte, un mercado enorme. Se trata de la diversidad y de que todos estén preparados para eso", concluyó.

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