Los vinos de los valles cordilleranos de San Juan ganan reconocimiento por la identidad que aportan a variedades como el Malbec. Entre ellos, un ejemplar elaborado en el Valle de Calingasta por el enólogo Daniel Pi fue incluido entre los 100 mejores vinos argentinos de 2026 por el crítico estadounidense James Suckling.
Se trata de Celler del Pi Malbec Valle de Calingasta Irracional Cuuna Vineyard 2022, que obtuvo 96 puntos y quedó en el Top 100 Wines of Argentina 2026. El vino refleja las características de un viñedo ubicado a unos 1.650 metros de altura, en uno de los territorios cordilleranos que busca diferenciar la producción vitivinícola sanjuanina.
La línea Irracional comenzó a elaborarse en 2019 como un homenaje de Daniel Pi a San Juan.
El ranking de James Suckling refleja los cambios que atraviesa la vitivinicultura argentina y la búsqueda de vinos que expresen las particularidades de cada lugar. Zekun Shuai, editor sénior de la publicación sostuvo que “hoy en día, los enólogos del país -y los de todo el mundo- se alejan de las fórmulas estandarizadas basadas en la potencia pura y la fruta evidente, para apostar por vinos marcados por el refinamiento, la precisión y la frescura”.
La selección de los 100 mejores vinos argentinos de 2026 considera la calidad general, la relación entre calidad y precio, la disponibilidad y la capacidad de cada etiqueta para sorprender.
Altura, suelos aluvionales y amplitud térmica definen el Malbec de Calingasta
El viñedo Cuuna se encuentra en La Puntilla, al norte de Barreal, sobre la margen izquierda del Río de los Patos y a unos 1.650 metros sobre el nivel del mar. El Valle de Calingasta está delimitado por la Cordillera Frontal, la Cordillera de Ansilta y la precordillera, en un paisaje dominado por cumbres como el Mercedario.
Pi describió el establecimiento como un viñedo plantado sobre un antiguo lecho del río, con suelos aluvionales. Esta composición favorece el drenaje y conserva capacidad de retención de agua, mientras que el riego se abastece del Río de los Patos. “El agua proviene de este río, que está prístina, digamos, porque es un agua que prácticamente ha circulado muy poco desde el hielo de las grandes montañas y glaciares hacia el valle”, explicó.
A esas condiciones se suman la radiación solar y la amplitud térmica entre el día y la noche. Calingasta también se caracteriza por la transparencia de su cielo, una de las razones por las que fue elegido para instalar el Observatorio El Leoncito. Para Pi, la combinación de clima y suelo favorece el desarrollo de las plantas, que producen uvas con buena concentración de color y taninos relativamente suaves.
La altura y los suelos de Calingasta dan un Malbec fresco, con aromas herbales
La expresión del Malbec varía según el lugar donde se cultiva. Pi señaló que la variedad se adaptó a distintas regiones del oeste argentino, desde Neuquén hasta Jujuy, y que cada territorio aporta características particulares. El suelo influye especialmente en los taninos: los terrenos con mayor presencia de calcáreo tienden a generar más astringencia, mientras que los arcillosos y limosos favorecen perfiles más suaves.
El enólogo comparó los vinos de Agrelo y Perdriel, en Mendoza, con los de zonas como Gualtallary y Calingasta, donde las diferencias de composición del suelo se reflejan en la estructura del vino. En el valle sanjuanino, la altura permite una maduración relativamente temprana y una cosecha que suele realizarse durante la primera quincena de marzo.
“El vino de Calingasta es un vino fresco por la altura de maduración relativamente temprana”, explicó Pi, quien destacó también sus aromas frescos y herbales. El clima seco, las escasas precipitaciones estivales y las brisas de la tarde contribuyen a reducir la incidencia de enfermedades criptogámicas en los viñedos, lo que facilita el manejo del cultivo.
Para el enólogo, la diferencia entre regiones no implica establecer una jerarquía, sino reconocer distintas expresiones de una misma variedad. “Yo no busco que sea mejor o peor que los vinos que hacemos en Mendoza, sino que son distintos, y eso creo que es una gran ventaja”, afirmó.
Irracional Malbec nació como un homenaje de Daniel Pi a San Juan
La línea Irracional comenzó a elaborarse en 2019 con uvas del viñedo Cuuna, plantado a mediados de la década de 2010 con material proveniente de Mendoza. Además de distintas selecciones masales y clonales de Malbec, el establecimiento cuenta con Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Syrah, y sumó variedades blancas como Chardonnay y Sauvignon Blanc.
Después de trabajar casi diez años en San Juan, Pi decidió desarrollar un proyecto que reconociera el potencial de sus valles cordilleranos. “Quería hacer un tributo a San Juan, y por eso es que generamos esta línea de vino, que se llama Irracional, y elegimos Calingasta como primer paso”, contó.
El enólogo Daniel Pi desarrolla Celler del Pi junto con su hija Daniela.
El reconocimiento de James Suckling alcanzó a otra etiqueta de la bodega familiar: un Pinot Noir de La Carrera también ingresó en el Top 100 Wines of Argentina 2026. Para Pi, la distinción del Malbec tiene un valor particular por tratarse de un proyecto que lleva adelante con su hija Daniela y porque contribuye a mostrar las posibilidades de San Juan como región productora de vinos de alta calidad.
Cantidad de viñedos y la caída del consumo de vino
San Juan es la segunda provincia productora de vinos de Argentina. Según las cifras mencionadas por Pi, Mendoza concentra alrededor del 75% de la uva cultivada en el país, mientras que San Juan representa cerca del 22% de la superficie de viñedos argentinos. Dentro de la provincia, el Malbec ganó protagonismo, especialmente en los valles cordilleranos, donde las condiciones de altura favorecen la elaboración de vinos con características diferenciadas.
Sin embargo, el sector atraviesa dificultades por los cambios en los hábitos de consumo. Pi advirtió que la tendencia afecta tanto a San Juan como a Mendoza y al resto de las regiones vitivinícolas del mundo, en un contexto en el que el vino perdió participación frente a otras bebidas.
El enólogo también cuestionó que el vino quede equiparado a todas las bebidas alcohólicas sin considerar sus diferencias. “No es lo mismo consumir un alcohol destilado, que básicamente es alcohol con agua, que el caso del vino, que tiene un porcentaje de alcohol relativamente bajo comparado con las espirituosas”, sostuvo. Para Pi, recuperar el consumo representa un desafío para una industria que busca sostener su actividad mientras desarrolla vinos capaces de expresar la identidad de cada región.