Bosco Restaurante fue el escenario de la cena de armonización y camaradería del jurado del Concurso Nacional Guarda 14. Desde las 20, enólogos, sommeliers y especialistas de distintas regiones del país compartieron un encuentro que combinó la preparación técnica con la reunión entre colegas.
Una puesta a punto antes de la cata
La apertura estuvo a cargo de la ingeniera agrónoma Cristina Pandolfi, directora técnica del concurso y presidenta del jurado, quien dio la bienvenida y presentó las características de la quinta edición del certamen, organizado por diario Los Andes y Diario de Cuyo.
Cristina Pandolfi explicó las condiciones técnicas y los criterios de evaluación durante la calibración del jurado de Guarda 14.
Daniel Caballero/ Los Andes
La armonización tuvo un objetivo concreto: calibrar al jurado y practicar el uso del software de evaluación. Los participantes pusieron en común los criterios de cata y se familiarizaron con las fichas digitales antes de analizar las muestras.
La preparación también propició el encuentro entre colegas. Entre los asistentes estuvieron Roberto González, Mariano Di Paola, Marisol de la Fuente, Fernando Losilla, Lorena Mulet y Miriam Gómez, junto a profesionales de diferentes zonas productoras.
El anonimato de las muestras, una prioridad
Durante su intervención, Pandolfi explicó el procedimiento destinado a preservar la identidad de los productos durante la evaluación sensorial. Una vez recibidas y clasificadas las muestras, la escribana interviniente reemplaza cada número de inscripción por un código, que las identifica durante todo el proceso de cata.
El escribano José Manuel Esteban explicó las condiciones del procedimiento de evaluación a los integrantes del jurado.
Daniel Caballero/ Los Andes
Finalizada esa instancia, los puntajes se ordenan por categoría, de mayor a menor. Solo después de definir cuáles son las muestras premiadas, la escribana decodifica los resultados y se conocen los vinos distinguidos.
Según destacó la directora técnica, este mecanismo resguarda la transparencia del concurso y permite que los jurados evalúen sin conocer la identidad de las muestras, una condición central de la metodología aplicada en las cuatro ediciones anteriores.
Más muestras y representación nacional
Pandolfi también compartió un balance positivo de la convocatoria. “A pesar de que estamos transitando un momento de dificultad en la industria y en el sector vitivinícola, estamos muy felices porque hemos logrado superar la cantidad de muestras del año pasado”, expresó.
La participación de numerosas provincias fue otro de los aspectos destacados. Mencionó especialmente a Entre Ríos, San Luis, Córdoba y Jujuy, como parte de una convocatoria que amplió la representación de distintas regiones del país.
En ese marco, se refirió a los cambios en los hábitos de consumo y a las bodegas que se animaron a desarrollar nuevas opciones. Estas propuestas sumaron diversidad a una edición que reunió distintas miradas y experiencias del sector.
Evaluación digital con fichas actualizadas
La tecnología ocupó un lugar importante en la preparación. Pandolfi explicó que cada integrante del jurado utiliza una aplicación desde su teléfono para evaluar las muestras y registrar sus puntajes. El sistema reduce el uso de fichas de papel y agiliza el procesamiento de los resultados.
La novedad de esta edición fue la adaptación del software a las modificaciones de la norma internacional para concursos de vinos de la Organización Internacional de la Viña y del Vino (OIV). Según señaló, las actualizaciones de la ficha de evaluación buscan hacer la tarea más rápida, segura y acorde con el soporte electrónico.
Con esas herramientas como punto de partida, los jurados compartieron una noche de preparación e intercambio. También participaron Andrea Rizzo y el escribano José Manuel Esteban, junto a Jonatan Vitangeli, gerente de Bosco Restaurante, y Mariana Musri Saez, responsable comercial gastronómica de Grupo Broda.
La mesa reunió así a profesionales que, desde distintas trayectorias, compartirían la responsabilidad de evaluar las muestras de Guarda 14. La camaradería acompañó esa puesta a punto previa al concurso.
Referentes de la enología y la sommellerie compartieron en Bosco la bienvenida de Cristina Pandolfi y la preparación para la cata. Mirá quiénes participaron de la cena de armonización y los momentos del encuentro.
Andrea Rizzo, jefa de Marketing de Diario Los Andes, Silvia Cervós, escribana, Cristina Pandolfi, directora técnica de Guarda 14, y José Manuel Esteban, escribano, presentes en la cena de armonización de Guarda 14 en Bosco Restaurante.
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Roberto González, de Nieto Senetiner, junto a Mariano Di Paola, dos referentes de la enología presentes en el encuentro.
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Andrea Rizzo, Alejandra Navarría, Juanita Guzmán, Cristina Pandolfi y Rosaura compartieron un brindis en el marco de la quinta edición de Guarda 14.
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Marcelo Canatella, Miriam Gómez y Pablo Pérez Delgado compartieron la cena previa a la cata de la quinta edición.
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Pedro Pelegrina, de bodega Casa Montes, San Juan; Alessandro Conti; y Luis Mantegini, entre los profesionales que participaron de la cena.
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Gabriel Campana, enólogo de Córdoba; Mariana Páez, enóloga de Salta; Jorge Luis Gallo, sommelier; Darío González Maldonado, ingeniero agrónomo y enólogo de Chubut; Marisol de la Fuente; Lorena Rodas, sommelier de Salta; y Gerardo Pereyra, enólogo de bodega Gamboa, Buenos Aires.
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Los integrantes del jurado compartieron un momento de camaradería en Bosco Restaurante, en la previa a la cata del concurso.
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Cristina Pandolfi junto a Andrea Rizzo y Juanita Guzmán, de Marketing de Los Andes, durante la cena de armonización.
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